Suena It's not easy de Five for fighting - Escuchar
Hace un tiempo que no escribo en el blog mis poemas. No me he quedado sin inspiración, no he abandonado esa vía de escape que me aleja de mis malos pensamientos y que me ayuda a comunicarme con el corazón de las personas.
Sigo escribiendo, de verdad, pero son unos poemas que, de momento, no compartiré aquí, aún no, todavía no es el momento.
Seguro que todos vosotros, lectores, sabéis que hay algo de especial en vosotros, algo que podéis hacer y que os diferencia del resto de las personas. A mí, de vez en cuando, me gusta pensar que aquello que escribo es un modo de darme a conocer tal como soy, expresando de alguna manera ese lío de sentimientos y recuerdos que llevo dentro. Quiero creer que, con mis historias, con mis poemas, puedo tocar la fibra sensible de la humanidad.
Así, queridos amigos y amigas, nunca debemos olvidar que toda historia que comenzamos, de algún modo, ve su final. Recuerdo que hace unos años comencé a escribir las pequeñas aventuras de uno de los personajes que más tiempo he invertido perfilando. Aquel chico se llamaba Ícaro y, a través de su vida y de la vida de quienes le rodeaban, traté de expresar una visión personal del mundo, una visión encaminada a animar a una única persona.
Pronto, esas pequeñas historias, empezaron a juntarse para formar un único relato, un relato que, durante años, ha sido para mí como un bálsamo que me protegía de malos tragos. Lo que comenzó como una historia para alegrar a alguien, se transformó en una búsqueda de mi propia felicidad.
Por ello escribo hoy esta entrada, porque toda historia tiene su final. "El centímetro más largo", la historia de mi vida, de vuestras vidas, ha visto escritas sus últimas líneas.
Amigos, lectores, gente que me ha acompañado desde el principio y también las personas que camináis a mi lado desde hace poco, a todos vosotros, os doy las gracias. No podría haber escrito todas las líneas que conforman esa historia sin vuestros pensamientos. Pero, sobretodo, la historia que he escrito, cada una de las palabras que definen ese mundo creado, está dedicado a la persona que me animó a escribir.
Para Natalia, la auténtica memoria del lugar donde se guardan nuestros sueños.

Escribir es bonito, cuando escribimos parece que lo que mas tenemos adentro sale más facilmente, por ello, aunque no sea compartido, sigue siendo algo increible. Un saludo.
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