domingo 24 de julio de 2011

Cartas desde Siena, vigésima carta: Don't think twice


Suena Don't think twice de Bob Dylan - Escuchar

Querido yo, aún más joven e inexperto. Quisiera, en esta carta, aconsejarte, guiarte en las decisiones que, en estos años, tendrás que tomar. No te robaré mucho tiempo, pues no hay un segundo que perder.

Tienes doce años y estás en el despacho de aquel médico calvo con bigote. No te desanimes por esa noticia, no derrames ni una lágrima, pues ello jamás te impedirá luchar por tu felicidad. Tómate el resto de ese día para maldecir y, a la mañana siguiente, sigue con tu vida tal y como tu pequeña mente había previsto. Quiero que sepas que nada, absolutamente nada, se te ha arrebatado.

Con trece años querrás teñirte el pelo y, a los quince, querrás dejártelo largo. No hagas caso de quien te dice que te quedarás sin pelo por hacer esas cosas, pues la genética se encargará de ello. Tus dos abuelos te han dejado en herencia una cabeza despejada, así que no te preocupes, pues el pelo se caerá igual.

El diecinueve de Febrero de 2005 estarás en León. He de decirte que tropezarás en un parque y te caerás encima de una chica algo más joven que tú. Ese día comprenderás que es una de las mejores amigas que jamás habrás tenido. Os veréis varias veces. Nunca pierdas el contacto con ella, la necesitarás. Escribirás para ella la historia más personal y más larga y preciosa que jamás hayas escrito, pero te costará darle forma, ya que aún hoy en día no está del todo terminada. ¡Ah! Por cierto, hasta ahora nadie te ha dado un beso más dulce que el beso que ella te dio durante la Semana Santa del 2006.

Ahora eres algo más mayor, es el final de tu decimoséptima primavera, el once de mayo de 2006, y te estás preparando para ir a una cena y, después de salir de fiesta, ir a dormir a casa de un amigo. Estrenas unas converse negras y llevas puesta esa camiseta blanca y roja que tanto te gusta. Admítelo, la sigues llevando porque te hace parecer algo más musculoso y no ese alfeñique que siempre supiste que eras. Esa noche es especial.

Estás en la cena y te has sentado al lado de una chica. ¿Ves cómo te mira de reojo? Vamos, no te hagas el tonto. Sí es ella. Quiero que, al final de esa noche, la beses como jamás has besado a nadie hasta la fecha, que derroches toda la pasión que puedas en esos segundos que, te lo prometo, te parecerán demasiado cortos, y querrás repetir.

Sigues teniendo diecisiete años, estás subiendo al coche con tus padres y con tu abuela. Tienes las maletas hechas y te vas a Salamanca. No hagas el loco, que te conozco, y estudia. Sé que no te vas a desmadrar, aunque duela echarla de menos. ¿Sabes? Harás muy buenos amigos en esa ciudad, amigos que volverás a ver incluso cuando te tengas que marchar.

Porque, mi joven yo, tendrás que dejar la ciudad prematuramente. Es el dieciocho de septiembre de 2008 y tienes diecinueve años. Has hecho lo que has podido, pero hay cosas con las que un niño no puede luchar. Ese día te parece el más infeliz de tu vida, esa fecha se queda grabada en tu mente, pues es el día en que dejarás Salamanca. Echarás de menos las calles, a tus amigos y amigas. Una parte de tu alma se quedará ahí. Pero no puedes flaquear, has sobrevivido a cosas peores. En el camino de vuelta tienes el consuelo de que ella te esperará con los brazos abiertos, no te falta razón. Mirando atrás, ahora me parece mentira que la quisieses tanto, estoy orgulloso de ti.

Supongo que lo has deducido, ¿no? Tienes veinte años, corre el mes de junio del 2009 y jamás habías llorado tanto. Seguramente te preguntarás por qué no te advertí de esto la noche de la cena. Muy sencillo, no habrías sido feliz, no habrías amado como lo hiciste. Duele, lo sé, pequeño, pero se pasará. Sólo te pido una cosa, nunca la odies, pues es antinatural odiar lo que tanto amaste. Guarda siempre ese cariño en tu corazón, te hará ser más valiente en un futuro.

El veintinueve de Julio del mismo año te subirás a tu coche, a tu pequeño Opel Corsa - adorarás esas cuatro ruedas, no lo dudes - y poco antes del anochecer llegarás a Oviedo. Allí te está esperando esa maravillosa chica sobre la que caíste hace más de cuatro años. Ella te demostrará que todavía hay gente que te quiere pase lo que pase. Durante esos tres días que estés con ella serás feliz, y volverás mucho más animado de lo que fuiste.

Es el once de Febrero de 2010, tienes veintiún años y estás en la biblioteca. ¿Sabes esa idea que lleva tiempo rondándote por la cabeza? No le des más vueltas, rellena los formularios, recupera tus ganas de volar, tus ansias de aventura. Vuelve a ser el pirata que juraste ser. Hazme caso, en unas horas habrás solicitado plaza para una beca erasmus en Siena. Por cierto, escribe cómo te sientes, cuéntales a todos los motivos que te impulsan a hacer ese viaje.

Llega el veinticinco de Septiembre, seguimos en el 2010, cuando acabas de llegar a Siena. Estás con tus maletas en un sitio nuevo para ti, dos chicas te sonríen desde la cocina de tu nuevo piso, al que no tardarás en llamar hogar. ¿Ves la más bajita? Sí, sí, la de ojos azules. Aprovecha el tiempo con ella, te mimará cuando lo necesites y la echarás de menos cuando se marche. Siena te parecerá triste cuando ella no esté.

En algunos momentos pensrás que, por una parte, era mejor haberse quedado en casa, no hacer ese viaje, pero sabes que no es verdad, que has preferido aventurarte a lamentarte por no haberlo intentado. Sigue adelante, te prometo que todo saldrá bien. Disfruta, diviértete, ríe sin olvidar el sabor de las lágrimas. No te olvides, en esos once meses que estarás en Siena, de escribir, de contar a todos cómo te sientes, vuelve a contarles tu historia.

Y así, querido yo, aún más joven e inexperto yo, llegarás al día de hoy. Bienvenido. Sé que, a veces, lo hemos pasado mal para llegar aquí, pero hemos llegado ¿verdad? He sabido guiarte a lo largo del tiempo, pues todo aquello que te he pedido que hicieses ha sido, exactamente, aquello que hice yo en su momento. No he querido que cambiases nada de nuestra vida, pues de otra manera estaríamos en otro lugar.

Querido yo, ahora mi actual yo, tengo un consejo para ti. No te fíes de los grillos, recuerda que jamás serás el dueño de lo que sientes y que muchas veces tendrás que dejarte llevar para ser feliz. Por ello, si alguna vez te preguntas qué diría tu futuro yo, te doy la respuesta: no te lo pienses dos veces.

- Fabio Dacosta Gutiérrez

***

Y así, queridos lectores, amigos, amigas, termina otra etapa de mi vida, una etapa que ha tenido sus momentos duros, pero que ha merecido la pena. Así que vuelvo a casa con la cabeza bien alta y el corazón algo más abierto.

Quiero, desde aquí, dar las gracias a todos los que me han acompañado en este viaje, en esta aventura. Tanto a quienes lo han hecho presencialmente como a los que han estado siempre, aún en la distancia, cerca de mí.

Hasta pronto.

3 grullas amigas me acompañan:

  1. 'Siena te abre su corazón aún más que esta puerta' - Estas palabras de la puerta Camollia te dan la bienvenida a una estupenda ciudad.

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  2. Fin de una etapa. A esta seguirán, seguro, muchas más aventuras!

    Un besiño, Pirata! ;)

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