jueves 4 de agosto de 2011

Cartas desde Siena, epílogo: El comienzo tras el final


Suena The gathering de Michael Giacchino - Escuchar

La mañana que dejé Siena, las campanas de Santa Caterina no tañeron ni una sola vez.

El Sol, inquilino impertinente, bañó cada rincón de mi habitación, abofeteándome en la cara, donde antes me acariciaba. Enterré mi cabeza bajo la almohada, no quería despertar de aquel sueño tan duradero, pero era hora de partir.

Todo lo que aquella mañana hice tenía, en común, el adjetivo 'último'. Fue mi último desayuno, mi última ducha, mi última vista por la ventana a aquel paisaje de la Toscana, a San Domenico, el último suspiro después del último vistazo a la maleta.

Y, así, con el alma no tan decaída como yo me había imaginado, salí de casa con una mochila, una maleta y una guitarra.

Después de un autobús, tres trenes, un avión y un coche, estaba de vuelta en casa. Creo que hace mucho tiempo que no llamaba 'Casa' a esa pequeña ciudad de Galicia, a Ourense, ahora más mío que nunca, con todas sus gentes.

Fue entonces, después de casi un año, cuando, por fin, respiré con ansias el olor de ese hogar al que por fin había vuelto, en el que me sentía, de nuevo, tranquilo y a gusto.

Tal vez esté tranquilo porque he aprendido a aceptar los finales con la cabeza alta, puede que sea porque en un mes volveré a Siena y tendré una segunda oportunidad para despedirme, para volver a escuchar las campanas. Tal vez… tal vez sea que por fin me he encontrado, tal vez.

Mi última aventura había finalizado, se podría decir que el barco en el que había viajado tanto tiempo por fin había llegado a puerto, esperando un nuevo cambio de las corrientes para, esta vez, zarpar sabiendo mi destino y no navegar a la deriva.

Y fue en ese momento, en el que comprendí que el mero hecho de vivir es una misión para los más osados, valientes y fuertes; en el que el miedo, la duda y el llanto dejaron de ser una opción; en el que aprendí a aceptar cuál era mi hogar, fue en ese momento en el que mi teléfono sonó, embarcándome de lleno en una nueva aventura.

Una aventura grande, a través del gran océano, algo que será breve pero no por ello menos intenso. Porque un verdadero pirata jamás tiraría por la borda una oportunidad así, he aceptado mi final para dejarme llevar por un nuevo comienzo.

1 grullas amigas me acompañan:

  1. Siempre da un poco de peniña dejar esas aventuras atrás! Pero otras vendrán, como ya te ha pasado! =)

    Y hay que ser valientes, y aprovecharlas!

    Un besiño!

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