
Suena Tu mirada me hace grande de Maldita Nerea - Escuchar
Una gota, dos gotas, millones de gotas, estrellándose en el suelo de Madrid. ¿Llovía? Los paraguas que salen en aquellas fotos dicen que sí, yo no recuerdo otro tacto sobre mi piel que no fuese su mano sobre la mía, o la calidez de sus mejillas cuando nos dimos algunos de los besos que nos habíamos prometido.
Todo había comenzado sin querer, sin ese contacto entre dos nuevos conocidos que salen a tomar algo una tarde y sienten que conectan. No. Aquello era diferente. Cuando nos vimos ya nos conocíamos. Entonces, ¿nos conocíamos antes de conocernos? Por supuesto.
Las fotos comentan que aquel fue un día gris con trazas de azul cielo y rojo, amarillo y quizás un poco de naranja, o ¿tal vez era color mandarina?; sin olvidarnos de un leve matiz rosado que ruborizaba sus mejillas. Pero yo sólo recuerdo el verde de sus ojos.
Starbucks, Subway, poema en servilleta, torres Kio, un oso panda, un parque jurásico sin dinosaurios y un tigre de ojos tristes; todos desordenados aunque claros en mi mente.
Nunca llegaré a olvidar del todo la primera vez que la vi, aunque conocía toda su vida. Puede ser que recuerde detalles con menos intensidad, pero nunca se irá el sentimiento que me apretaba el estómago cuando se produjo aquel cruce de miradas.
No he aprendido a vivir sin su presencia.
Ya hace años de aquel día lluvioso y lleno de color, de sensaciones; día que recuerdo mientras estoy sentado en un frío laboratorio en el tercer piso de mi facultad, entre códigos de programación. Un recuerdo que me hace abrir un nuevo documento de texto que reza, en la parte de arriba, Sin título. Qué apropiado, pues no existe título que defina un día perfecto.
¡Que bonito, Pirata!
ResponderSuprimirEs cierto, no hay título para momentos inolvidables! =)
tu mano en mi mano y tu mano en mi mano y tu mano en mi mano y...
ResponderSuprimiry el último abrazo.
y tu abrigo.
y el muffin.
y los donuts.
y los peluches.
y la lluvia.
y las fotos.
y tú.